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Por qué solo trabajamos con diamantes naturales
Rareza, procedencia y la seguridad silenciosa de una piedra que tardó mil millones de años en formarse.

Un diamante natural es lo más antiguo que la mayoría de las personas sostendrá jamás. Formado en las profundidades de la tierra durante más de mil millones de años y llevado a la superficie por volcanes antiguos, cada uno es finito: lo que existe es todo lo que habrá.
Una rareza que se puede verificar
Cada piedra central que engastamos está certificada por el Gemological Institute of America o un laboratorio equivalente, y se entrega con una tasación. El certificado recoge talla, color, pureza y quilates y, en muchas piedras, la inscripción que une el papel al propio diamante.
Procedencia y responsabilidad
Compramos a proveedores que cumplen el Proceso de Kimberley y documentan la cadena de custodia, y explicamos con gusto de dónde viene una piedra. Cuando un cliente nos trae un diamante familiar, lo tratamos con el mismo cuidado y lo engastamos en un diseño nuevo.
Por qué no diamantes de laboratorio
Los diamantes de laboratorio son diamantes reales y tienen su lugar. No son lo que define a la casa. Una pieza pensada para heredarse lleva una historia, y creemos que esa historia debe empezar en la tierra, no en un reactor.